Reflexión un día de trabajo…

Comparte

 

TRABAJA, TRABAJA….la productividad en España

Como cada día, cuando llegó a su trabajo, le invadió esa sensación de angustia y malestar. A pesar de ser una persona responsable y formada, diligente y preocupada por el trabajo que desarrollaba, había algo que hacía que no pudiera evitar esa sensación. Aplicó su capacidad de autoestima y se dijo a si mismo que hoy sería todo diferente.
Se relajó, cerró los ojos un instante y dejó su mente en blanco. Nada de preocupaciones, ni de miedos, ni de pensamientos negativos. Se dijo que solo se ocuparía de lo que pasara a partir de entonces. Se dejaría llevar por los acontecimientos y después, cuando su jornada hubiera acabado, analizaría lo sucedido.Intentaría ser analítico y encontrar el motivo de por que aquel dichoso trabajo era odiado por todos.
Eran las nueve y media de la noche y ya en casa, pasó la película de ese día por la pantalla de su mente.Lo primero que observó es su alegría por encontrarse con algunos compañeros…antes de que el reloj marcará la hora de entrada. Luego comenzaron los primeros problemas:-El sistema informático, una herramienta básica para su trabajo, no suele arrancar como debiera, y cuando lo hace, su configuración y el software necesario que debería ayudarle y facilitarle su trabajo, contienen multitud de errores que redundan en una molestia no solo para él sino también para los clientes.-Lo que se supone que es una base de datos profesional, conteniendo un target adecuado para la venta de los productos objeto de la campaña, esta repleto de multitud de errores: teléfonos erróneos que no se han actualizado desde hace varios años, candidatos inadecuados por edad -muy mayores o muy jóvenes-, datos incompletos sobre el cliente, multitud de llamadas inútiles y reiteradas, etc. En fin un defecto de calidad que afecta de forma genérica a casi todas las campañas de emisión.

-La distribución del trabajo es aleatoria y aunque parezca que esto representa una igualdad, de hecho no lo es. Depende tanto de la ley de probabilidades que es como una especie de lotería. El trabajo se debería asignar sin compartir y cada uno tratar sus registros/clientes hasta su resolución final.

-Lo más triste quizás sea la necesidad de tener que ocultar información fundamental al cliente que, si la conociera,  influiría en su decisión de contratar. Un producto debe venderse por su calidad-precio, ventajas-inconvenientes, y, por supuesto, por último, por la capacidad de seducción y empatía del vendedor. La palabra vendedor o comercial es otro problema. No está reconocida como categoría profesional, para no pagar los salarios que marca el convenio bajo la denominación de “Gestor”, aunque en realidad de lo que se trata, lo que se exige es precisamente eso: vender productos o servicios.

Luego está la actitud de la empresa y el reconocimiento de ésta de la labor de sus empleados. Aquí se dio cuenta de que la motivación no existe. La presión y la amenaza velada con la inestabilidad en el trabajo si. Esto es lo que aplican para mejorar sus cifras:

1.- Si no vendes….(sin tener en cuenta nada más y aunque no sea una obligación contemplada en tu contrato) te despedirán o te reducirán la jornada.
2.- Si has hablado con muchos clientes y tus negativos son muchos… también te despediran.
3.- Si de los contratos que cierras….el cliente final rehusa muchos….te regañaran o te presionaran y no cobrarás los incentivos a pesar de haber realizado tu trabajo.
4.- Si te distraes, si descansas más de lo que ellos consideran necesario….si hablas mas de la cuenta con tus compañeros… te castigarán, te aislarán o te separarán de tu grupo “social”.

5.- Si no llegas a los objetivos que te solicitan de forma arbitraria, te reducirán la jornada como castigo…

si tienes iniciativas para mejorar tu trabajo, sus métodos, el sistema de llamadas, el análisis de las bases de datos… no te harán ningún caso. Tus superiores se preocuparán de mantener sus puestos, de conservar su posición… pero nunca de ti. Jamás se enfrentarán a sus jefes para defender a su grupo. Nunca mejorarán los métodos y seguirán esperando a que su sistema del siglo XVIII: “produce, trabaja y no pienses” perdure en el tiempo. Ni que decir tiene que no les gustan para nada las críticas ni el enfrentamiento dialéctico para resolver un conflicto. Sería difícil de defender. La mejor respuesta es el olvido o la ignorancia.

Creen en el sistema americano de “trabajo por objetivos” pero se olvidan de la motivación a sus empleados, de su reconocimiento, de atender sus demandas, de sus preocupaciones, de sus circunstancias, de su esfuerzo y … de sus salarios. De crear equipo, de que se sientan unidos, del esfuerzo conjunto para alcanzar un fin. Es más fácil desunir, crear conflictos, controlar cada uno de sus pasos y pausas y mantenerles, como en el siglo XVIII, diría que someterles, bajo la presión del miedo al despido, al castigo, a sentirse señalado, a enfrentarle con otro compañero, etc. Algún día se darán cuenta de que el éxito de la empresa es el éxito de su “maquinaria productiva”: sus empleados.

Esto es un pequeño reflejo de como funcionan las empresas, no todas, en España. La producción no importa que pueda ser mejorada, si depende de las ideas de los trabajadores y tenerlos en cuenta tampoco. Prefieren utilizar el “idiotizador”, que consiste en asignar a los trabajadores un nivel de inteligencia cero. La mejora o mejoras dependen de que por casualidad, algún día, algún mando inteligente, decida, jugándose el puesto, tomar el toro por los cuernos y reconducirlo todo.

Hoy estaba viendo un programa en la TV, trata de un magnífico chef que llega a cualquier restaurante, donde reina la apatía, la desidia, la suciedad y la falta de motivación, con la aquiescencia de los propietarios por desconocimiento, y, no es que lo convierta en un “tres estrellas”, pero por lo menos les dice como se hacen las cosas de forma profesional. Quizá sea un extremista, pensó mi amigo, pero…si el 90% de una plantilla de trabajadores está descontento, tiene críticas constantes hacia la gestión, tiene ideas ignoradas, se siente ninguneado, idiotizado, infravalorado, tratado como un niño de párvulos…algo no funciona bien. Y no vale decir: todos estos sitios son iguales…porque entonces TODO ESTÁ MAL.

Hace algunos siglos el trabajo se consideraba un favor, un regalo de los señores… un agradecimiento por la comida recibida. No volvamos a la edad media… ¡el trabajo es un derecho! Un derecho a la dignidad, a una remuneración justa, a un trato igualitario, a cambio, también, de un comportamiento honrado por ambas partes. Por favor… ¿estamos dando gracias a Dios por trabajar? … los trabajadores son el corazón de la economía. Somos necesarios, ¡valorémonos!

El cuarto estado -G.P. da Volpedo

Para aquellos que tengan interés en conocer el desarrollo de la lucha de los trabajadores por sus derechos y las míseras condiciones de trabajo del siglo XIX, les aconsejo la lectura de esta obra maestra:
**Título:   Germinal
**Autor:   Émile Zola

Si alguien tiene interés en saber lo que es la motivación profesional y laboral, lean este PDF
http://www.macmillanprofesional.es/fileadmin/files/online_files/professional/guia_rapida/datos/unidades_libro_alumno/retunidad04.pdf

Veréis que pocas veces se cumple.

Publicado por Mario Sender
Comparte
Mario Sender

Acerca de Mario Sender

Escritor aficionado de relatos, ciencia, divulgación y redactor de contenidos para web/blog. Dibujante e ilustrador. Amante de las palabras.

One thought on “Reflexión un día de trabajo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

66 − = 59