“Se Busca”

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Caía Lluvia. Fina. De esas que da gusto disfrutar sin paraguas. Por el resquicio de dos nubes y a media altura,el sol. Todo lo demás tan grisáceo como el humo de una fogata. Viento moderado de componente sur que mece sábanas de noventa. A uno y otro lado carteles de “se busca” con la foto de los desaparecidos. Algunos tan desgastados que mermaron mi esperanza. Pero no lo suficiente para evitar que colocase el mio; el primero. “Se busca” escrito en el título con mi propia letra. Ocupando casi todo el espacio, la misma foto que llevo siempre en mi cartera pero en blanco y negro; y en la parte inferior, mi dirección de contacto: Sinfonier s/n 2° cajón. Derecha. A parte de recorrer el cesto y la cuerda de tender enseñando la foto personalmente a todos los pares que me encontré, no podía hacer mucho más que seguir pegando carteles. Aún no me lo podía creer. Quizá fuese algo habitual pero siempre lo había sentido como algo ajeno; algo que nunca pasaría. Cansado. Después de treinta carteles más, paré a descansar. Error. La mente volvió a su run run y la incomprensión volvió a apoderarse de mi. La misma secuencia se repitió en mi mente una y otra vez hasta agotar la poca energía que me quedaba. Era por la tarde. Entramos juntos en la lavadora. Se inició el programa. Dimos vuelta con el resto de prendas llenándonos de jabón de marca blanca y suavizante. Llegó el aclarado. Más vueltas. Disfrutamos como siempre del sonido del tambor. Música para nuestros oídos. Más agua. Nos empapó haciendo que pesáramos el doble y tiñó de un color más oscuro nuestras telas. Centrifugado. 900 revoluciones por mi minuto. En ese momento todo se ve a cámara rápida. Muy rápida. Y nadie ve a nadie. Sólo colores con los que te chocas y te vuelves a chocar. Al volver en sí, había desaparecido.
Nadie sabe como pero no quedaba ni rastro. El misterio seguía vigente y me golpeaba con la fuerza sedienta de dos preguntas que no me han abandonado jamás: ¿como puede desaparecer un calcetín del interior de una lavadora sin dejar rastro? Y la segunda y más preocupante: ¿Por qué sólo desaparecemos los calcetines?

Se busca calcetín

Diario de un calcetín. Página 17.

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Alejandro Serrano Antequera

Acerca de Alejandro Serrano Antequera

Joven creador insaciable, envuelto en un halo místico y gran aficionado al humor negro y el surrealismo,

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